Ruta mochilera por Kirguistán en 12 días
Kirguistán es un país montañoso de Asia Central, conocido por sus paisajes alpinos, lagos y tradiciones nómadas, combina herencia turca y soviética.
Esta es una ruta mochilera por libre de 12 días y 11 noches por el norte y noreste del país que realicé en julio de 2025.
Coste del viaje por Kirguistán
El coste diario de viajar por Kirguistán dependerá mucho del tipo de viaje que hagas. Nosotros gastamos, vuelos y seguro a parte, 517€ en 12 días, desglosados en:
- Alojamiento: 204€ por persona (17€ por día)
- Transporte: 189€ por persona (7€ por día)
- Comida: 220€ por persona (18€ por día)
- Actividades: 2€ por persona
- Otros: 2,5€ por persona
Consejos para viajar a Kirguistán
Para conocer todos los consejos necesarios para visitar Kirguistán, puedes visitar esta entrada.
Ruta mochilera de dos semanas por Kirguistán
La ruta que hicimos fue:
Día 1 y 2: Bishkek
Nuestro viaje comenzó en Bishkek, la capital kirguisa, donde nos alojamos en Hotel Koisha, que tiene tanto habitaciones dobles como compartidas.
Los primeros días los dedicamos a conocer la ciudad. En nuestro recorrido por el centro, visitamos la imponente Mezquita Imam Sarahsii y desde aquí caminamos hasta el el Parque Panfilov, pasando por Victory Square y la emblemática Plaza Ala-Too, corazón de la ciudad. Aquí se encuentra el Museo de Historia de la República Kirguiza, que también merece la pena visitar.
Por la tarde visitamos el Bazar Osh y sus paradas de especias, frutas secas y telas, lugar donde los locales hacen sus compras.
Ese primer día también disfrutamos de una cena en el restaurante Faiza, que se convirtió en uno de los mejores lugares donde comimos en todo el viaje.

Día 3: Karakol
Desde la estación de buses al noreste de Bishkek nos dirigimos hacia Karakol, compartiendo taxi con dos catalanes, con los que intercambiamos experiencias viajeras.
Una vez en Karakol, nos instalamos en la Guest House Derbisheva, regentada por una pareja muy hospitalaria y donde sirven un buen desayuno.
Esa misma tarde la dedicamos a pasear por la ciudad, donde visitamos los dos edificios más emblemáticos, la mezquita Dungan y la Catedral de la Santísima Trinidad, ambas construidas de madera.

Días 4 y 5: Excursiones desde Karakol: Jeti Oguz y Jyrgalan
El siguiente día salimos en excursión a Jeti Oguz. Para llegar allí tomamos un marshrutka, que parte del mercado, hasta el pueblo y luego compartimos un taxi con dos alemanes hasta las formaciones rocosas (en total son entre 5 y 10 euros por persona ir y volver).
Una vez allí subimos a una colina para observar las rocas llamadas seven bulls y posteriormente por el valle, caminando paralelamente al río en sentido contrario.
Al día siguiente visitamos Jyrgalan, un valle menos conocido pero igualmente espectacular, donde hicimos un trekking por la montaña hasta el lago Turnaluu-Kol, aunque no merece la pena caminar tanto para llegar hasta allí.
Una caminata más corta por las montañas vale más la pena y, además, el camino no está bien señalizado. De hecho, se nos hizo tarde y perdimos el último marshrutka, pero por suerte un hombre del pueblo nos hizo de taxista hasta Karakol (30 euros).

Días 6, 7 y 8: Trekking a Ala-Kul
El trekking lo iniciamos más tarde de lo esperado, porque tuvimos que pasar por una tienda a comprar unas bptas nuevas.
Tomamos un marshrutka hasta la entrada del parque y comenzamos a caminar, pero pronto nos dimos cuenta de que el tramo hasta el primer puente no tenía mucho encanto, por lo que interceptamos un taxi que nos llevó directamente hasta el primer puente. También nos vino bien para ganar tiempo.
Desde el primer puente iniciamos la primera etapa, unos 10 km con 400 metros de desnivel atravesando un valle espectacular, hasta llegar al segundo puente y desde aquí otros 4 km más con 400 metros de desnivel hasta el Campo de Sirota y pasamos la noche en una yurta. En total, el primer día caminamos unas 7 horas.
La segunda jornada fue bastante más dura. Tuvimos que subir 550 metros hasta la base del lago Ala-Kul y luego otros 400 metros hasta el punto más alto, el Ala-Kul Pass. Las vistas desde ambos lugares son espectaculares.
Después de estar un rato en el punto más alto, empezamos el descenso. Los primeros 100 metros son los más complicados de todo el trekking, ya que literalmente bajamos sentados en el suelo. Desde allí continuamos el descenso hasta Altyn Arashan, con aproximadamente 1.400 metros de desnivel adicionales. En total, caminamos unos 17 km en 13 horas.
Exhaustos, llegamos al pueblo, donde dormimos en unas cabinas de madera donde descansamos y recuperamos fuerzas.
El último día bajamos en taxi hasta Karakol, compartiendo el trayecto con una pareja, él de Cádiz y ella de Eslovaquia. Fue un viaje relajado tras la intensidad de los días anteriores. Llegamos de nuevo a la Guest House Derbisheva y pasamos la tarde descansando.

Días 9 y 10: Kochkor y Song-Kol
Tras Karakol, nos dirigimos hacia Kochkor. Primero tomamos un marshrutka hasta Balikci (5 euros) y, desde allí, compartimos un taxi con dos alemanes y sus dos hijos hasta llegar al Kochkor.
Lo primero que hicimos al llegar fue ir al CBT y reservar el traslado y alojamiento en Song-Köl, donde conocimos una pareja coreana, con los que compartimos el viaje para ahorrar algo de dinero. Pagamos unos 50 euros por persona por el taxi compartido y otros 50 euros por persona por cena, alojamiento y desayuno en la yurta.
En Kochkor nos alojamos en la Guest House Lola, regentada por una familia muy hospitalaria y donde también sirven un muy buen desayuno. En el pueblo no hay mucho que hacer por lo que nos tomamos la tarde para descansar.
Al día siguiente nos dirigimos a Song-Köl, un lago alpino situado a más de 3.000 metros de altura. El trayecto hasta llegar allí atraviesa paisajes montañosos espectaculares y aprovechamos para charlar con los coreanos, ya que el verano anterior habíamos estado allí.
Al llegar nos acomodamos en nuestra yurta y dedicamos el día a descansar y pasear por los alrededores, que están llenos de caballos, ovejas y vacas pastando. Por la noche nos dieron de cenar y por la mañana nos dieron desayuno.
Fue una experiencia única para sentir de cerca la vida de las familias que hoy día siguen llevando una vida nómada, marcada por la hospitalidad y la sencillez.

Días 11 y 12: Bishkek
El último día regresamos a Bishkek en coche con dos kirguisos que tenían que hacer el mismo trayecto y nos lo cobraron al mismo precio que una marshrutka, lo que nos permitió viajar de forma cómoda, charlando un poco con ellos por el camino.
Ese día nos alojamos en el Viva Hostel, donde además disfrutamos de un muy buen desayuno, cerrando así nuestra aventura por Kirguistán.

