Visitar Chernóbil

Visitar el epicentro de uno de los mayores desastres de la humanidad es posible, eso sí, hoy en día sigue siendo zona de exclusión por lo que la entrada está regulada y la única manera de acceder es contratando un tour a una agencia. 

Señal al lado del Bosque Rojo

Hacen control de pasaportes a la entrada a la zona de exclusión y durante el tour pasas por dos o tres controles de radiación.

Se puede visitar en uno o dos días, nosotros escogimos un día y creo que es más que suficiente.

Nos decantamos por la agencia Chernobylwel, que nos pareció la más completa de las que vimos por internet, pero hay más baratas y, aunque no tengo queja ninguna, creo que todas ofrecen más o menos el mismo servicio.

El precio de los tour son de entre 70 y 100 euros y incluyen transporte ida y vuelta desde kiev, guía y comida. Los grupos suelen ser entre 5 y 15 personas.

Durante el viaje de ida nos pusieron varios vídeos sobre la catástrofe. Realmente fue el único momento en que recibimos información de la historia de la central. El resto de tour viaje el guía nos llevaba de un sitio a otro, nos mostraba el contador geiger en cada parada y nos enseñaba fotos de antes del accidente, pero explicaciones dio pocas.

Por otra parte el guía se preocupó de que no coincidiéramos con ningún otro grupo en ninguna de las paradas.

Plaza principal de Pripyat

Lo que me gustó del tour es que pudimos caminar durante una hora por el pueblo de Pripyat. Empezamos atravesando un hospital, luego fuimos a un café, un cine, a la plaza principal, al parque de atracciones y por último a un campo de fútbol.

Parque de atracciones

Tambien fue interesante comer la misma comida y en la misma cantina que los trabajadores que actualmente están desmontando la central.

Otras paradas que hicimos fueron el Bosque Rojo, una guardería, el sarcófago que cubre el reactor accidentado, la señal de Pripyat, la señal de Chernobil y el Radar Duga.

Guardería

En definitiva, es un lugar único para visitar, por la historia y por la posibilidad de visitar un lugar abandonado. Fruto de una desgracia y tétrico pero sin recrearse en el morbo.

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